Aprender a Pensar

Repensar la Educación

SER PADRES 5. Cómo conocer las habilidades emocionales de nuestra familia

Para lograr un adecuado desarrollo de las habilidades emocionales de nuestros hijos es necesario poner los cimientos desde el propio hogar.

¿Cómo educar a nuestros hijos? ¿Qué transmitirles? ¿Cómo comportarnos con ellos? En definitiva, ¿cuál es nuestra misión?

Siendo conscientes de “para qué” o “por qué” hacemos lo que hacemos, afrontaremos con mayor satisfacción los desafíos de ser padre o madre.

Conocer nuestro papel en la vida como guías y modelos de nuestros hijos nos ayudará a mejorar sus habilidades emocionales.

Siendo conscientes de “para qué” o “por qué” hacemos lo que hacemos, afrontaremos con mayor satisfacción los desafíos de ser padre o madre.

¿Cuál es nuestra misión?

Para descubrirla, utilizaremos un poderoso recurso: el cuento.

Había una vez (porque todos los cuentos empiezan así) un hombre que iba caminando por la calle. Se encontró una zona en obras donde había varios albañiles trabajando. Se acercó a uno y le preguntó:

–Buenos días, buen hombre. Perdone que le interrumpa, ¿qué está haciendo?

El obrero le contestó:

–¿No lo ve? Estoy poniendo ladrillos.

A continuación, el hombre se despidió, dándole las gracias.

Un poco más adelante, se encontró con otro albañil. Igualmente, se acercó a él y le preguntó:

–Buenos días, buen hombre. Perdone que le interrumpa, ¿qué está haciendo?

El trabajador le contestó:

–¿No lo ve? Estoy levantando paredes.

A continuación, el hombre se despidió, no sin antes darle las gracias.

Continuó caminando y se encontró con otro obrero. De nuevo, se acercó a él y le preguntó:

–Buenos días, buen hombre. Perdone que le interrumpa, ¿qué está haciendo?

Y el albañil le contestó:

–¿No lo ve? ¡Estoy construyendo una catedral!

Ladrillo tras ladrillo

Para levantar una catedral hay que poner ladrillos, uno a uno, de forma ordenada, con paciencia y siguiendo un plan de construcción.

Si solo vemos el ladrillo que estamos poniendo, corremos el peligro de que la educación nos resulte tremendamente pesada, aburrida y poco agradecida a corto plazo.

En cambio, si somos conscientes de que varias paredes finalmente formarán “una catedral”, asumiremos nuestra tarea con otra actitud y con fuerza renovada, porque seremos conscientes del sentido que tiene nuestro esfuerzo.

No debemos olvidar que cada “catedral” es distinta y que en la construcción hay momentos difíciles en los que quizá tengamos que derribar paredes para volver a construirlas.

Más que “construir” a nuestros hijos, lo que hacemos es ayudarles a madurar y a desarrollarse, pero no según nuestros gustos o preferencias, sino como personas con una identidad y proyección propias.

Para pensar

A raíz del cuento anterior, nos podemos remitir a nuestra propia experiencia y responder a las siguientes preguntas:

z ¿Qué catedral estoy construyendo?

z ¿Qué pilares la sustentan?

z ¿Qué ladrillos necesito para construir esta catedral?

z ¿Qué personas participan en su construcción y cómo colaboran para que    esta catedral se mantenga o crezca?

z ¿Qué otras actividades realizo?

z ¿Son compatibles con la construcción de la catedral?



escrito el 15 de Febrero de 2010 por en 5º Primaria

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